con que muchos de los chicos del colegio terminen este año escribiendo su nombre y apellido completos, pues no sólo los beneficiaría para las diversas estrategias didácticas en escritura, que pueden surgir a partir del nombre propio, sino que sería un sinónimo de haberse reconciliado con algo tan propio y único, como lo es su nombre. Aunque otro pueda llamarse igual...
Puede que les haga buscar el significado de los nombres en la web, muy pronto.
León L, con su maestra Liliana están leyendo un cuento sobre un barco pirata y cuando m,e mostraron el plano del barco que León dibujó, se me ocurrió incluirlo en un proyecto Scratch.
Sólo ver su comic en un papelito que trajo, de modo casual, para que le pidiera que me traiga otros más, que por suerte están dibujados y trazados con marcador negro y así podemos capturarlos mejor y después animarlos con programación en Scratch.
Siempre me gusta investigar sobre el significado de los nombres (y apellidos también).
Cuando en marzo conocí personalmente a muchos de los niños del primario de Morgan, y para reforzar mi memoria en recordar sus nombres y apellidos, a veces me detenía en alguno y le comentaba algo relativo a su nombre.
Tiziano fue un emperador. Dante fue un escritor extraordinario. Y así.
Pero no todos tienen asociado alguien, dijo José. Entonces recordé que José en el relato bíblico era interpretador de sueños y le anticipó al faraón los años de abundancia y de hambruna, a partir de un sueño que aquél tuvo.
Pasaron los meses y José sigue recordando esa historia bíblica -asociada con su nombre-.
No sólo fue mi memoria la beneficiada con las historias...
Nuestro ritual de pasar lista invirtiendo los ausentes por presentes y viceversa, de modo que los que están digan: ¡¡Pero yo vine!! continúa su curso y ahora algunos alumnos preguntan por el pasado de lista o quieren hacerlo ellos. También acá hay un poco de magia pues muchas veces los que no vinieron son los que están y hacen los ejercicios!!
Entre paréntesis y sin relación alguna, llevo cosas que se me ocurre que le pueden interesar a los chicos. Esta vez es un dispositivo "mágico" al que podemos pedirle en secreto nuestros deseos y se hacen realidad, siempre que no los divulguemos. La idea no es nueva pero llamó la atención la situación, ya que el aparato en sí no es más que uno que mi hija recibió cuando era chica en una Cajita Feliz. :)
Lo más interesante es que cuando se los comenté a los chicos de uno de los grupos de primario, ¡todos querían pedir los deseos en secreto al aparato!
(Nota: al respecto tengo que reconocer que la idea primigenia sobre la creatividad la adquirí de mi mamá cuando me decía que uno puede tomar cosas familiares o usadas, y ponerlas en una situación diferente, cambiarles el objetivo o combinarlos de nuevas formas, y así tener algo novedoso y, de paso, no gastar dinero :). (En síntesis, es la idea de la reutilización, la reingeniería o el reciclado...).
Cada tanto llevo algún objeto no digital, sino físico para las clases de los niños más pequeños que aún no construyen cosas con la compu (aunque sí juegan...). Esta vez era un muñequito Bimo.
Una vez que inventamos una historia sobre Bimo con León y Francisca, se nos ocurrió ofrecerle al personaje visitar la ciudad que estábamos diseñando en Scratch y en la que había donas, donas y más donas. Así fue como Bimo apareció para comerse todas.
A esta altura, los alumnos me piden que "pase lista" porque ya saben -o les gusta confirmar- que los que no vinieron tienen "presente" y viceversa. :) (Mentira, les digo, y les muestro la lista).
Un día, José dice: entonces si no vinimos, ¿quién hizo estos diseños en la compu?
¿Fantasmas? respondí.
(Pensar que todo esto comenzó porque no respondían rápido cuando los nombraba y me quiero memorizar sus nombres.)
MIS PADRES, ARMADO POR LUCA CON PIEZAS IMANTADAS, DE ESTILO PICASSO
Le propuse a Luca hacer una actividad en la compu y muy serio me respondió: Es que no quiero aburrirme.
Y como no quise sumar una dificultad a su posibilidad de aprendizaje, le propuse otras alternativas, alguna sin computadora.
Quiero ayudarlo a él y a los demás a destrabar.
En su momento lo vi luchando para resolver un rompecabezas y volver una y otra vez al juego cuando lo había logrado.
Ahora quiere otros juegos, quiere triunfar sobre lo que hace, no aburrirse.
En otros grupos quise que no sólo jugaran con DINERO, DINERO sino que agregaran las imágenes de los billetes desde el 200 e hicieran pequeños cambios en el código. Pero descubrí que pocos sabían hacer el cálculo mental del tipo 100 + 50, o 100 +100 + 50 + 20.
Pienso que aprender a sumar números seguidos de ceros seria tan directo y fácil (un atajo dentro del cálculo mental, para poder incentivarlo) y no se aprovecha en la escuela.
Si añadimos que muchos niños no saben leer ni escribir, el conjunto de situaciones hace peligrar su progreso y amenaza con un estancamiento cognitivo a futuro.
Quisiera que escriban y que puedan sumar, que adquieran la noción de número. Que si van a agrandar el tamaño en pixeles de un sprite, no propongan a un objeto que tiene 100 (es un procentaje en realidad), agregarle 1.
Tengo la sensación de que aprender a escribir y leer no sería inalcanzable para una mayoría de niños y les abriría un enorme universo. La suma les daría seguridad y podrían calcular o estimar cuando pagan algo o les dan un vuelto. ¡Nadie sale de compras con una calculadora!
Decidí postergar por ahora el proyecto DINERO, DINERO, y continuar por otro lado.
A veces podemos recurrir a la mera descripción de una conducta para lograr algo. Como Agustín que rompía cosas hasta que dije:
-Bueno, juguemos a romper (cosas en desuso), como estos papeles. A ver quién rompe mejor. Y se divirtieron rompiendo en mil pedazos algunos hojas usadas. Fue lindo, porque también romper puede ser útil, les dije. ¡¡¡Pero no lo hagan con nada importante!!!
Y a partir de allí, por lo menos en mis clases, Agustín participa mucho más y ya no parece tener necesidad de destruir cosas.
Otra veces, cuando Joaquín no para de moverse, le he dicho a todos: este chico se la pasa yendo y viniendo, yendo y viniendo.
Se reían al ver que no me enojé, sólo describí su conducta peculiar.
No pude cambiar demasiado aún su inquietud pero, por lo menos, ¡¡algo más trabaja!!
En una larga serie de preguntas, Justina fue desenredando lo que está pasando con las noticias en televisión, la pandemia, el rebrote de Covid, etc., etc.
Cuando terminó su larga secuencia de preguntas, le dije con sorpresa, qué preguntas más coherentes y organizadas. Y ella se sorprendió por mi comentario, pero era cierto.
Ella dirigió de un modo completamente lógico y exhaustivo toda la conversación, a través de su serie escalonada de preguntas.
El otro día comenté a los chicos del nivel Posprimario que una vez leí en un libro de Psicología que el hablar solo, es signo de inteligencia. Los alumnos diferenciaron enseguida entre hablar solo cuando uno está solo, de cuando hay otra gente.
Y otro comentó que el día que hablaba en voz alta, estando solo, se organizaba mejor.
Si bien ya saben que lo digo en broma y a propósito, los alumnos no dejan de gritar "¡Acá estoy!", reafirmando no sólo su presencia sino probablemente mi alusión (con la supuesta "ausencia") a su persona.
Y vuelvo una y otra vez a reiterar la broma ritual, en torno a un acuerdo basado en la posibilidad de lo absurdo, en medio del caos escolar.
Definitivamente este chiste repetido nos une, sobre todo cuando "no vino nadie", el día de asistencia perfecta. :)