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miércoles, 18 de junio de 2014

LA LETRA MANUSCRITA

Escribir a mano -así como diseñar, dibujar o calcular- parecen tener muchos beneficios cognitivos respecto de sus homólogos electrónicos. Al respecto leía en el New York Times, un interesante artículo de María Konnikova.
Desde siempre me atraen los ejercicios combinados entre lo digital y lo manual, como maquetas (diseñadas en la compu) para recortar y armar a mano, dibujos hechos en forma digital para retocar o pintar a mano, la escritura a mano, textos y guías de trabajo digitales para completar a mano. O las letras manuscritas convertidas en fuentes, así como las fuentes de estilo "manuscrito".
No encuentro sentido a las dicotomías que pretenden enfrentar la tecnología con lo artesanal -muchos de los objetos que hacemos con la computadora son de estilo "artesanal" especialmente en la Programación, y otras veces lo "resuelto" con la computadora es de menor elaboración que  lo organizado sin ella, desde el resumen de un texto, la búsqueda de información en diversas fuentes, el dibujo de un mapa o un cálculo matemático-.
Alguna vez llegué hasta a pensar que en realidad ninguna "tecnología" era imprescindible para enseñar realmente, ni siquiera el lápiz y el papel.
Pero a la hora de elegir, prefiero la combinación de recursos de todo tipo, desde el papel hasta la tablet. Cualquier herramienta  puede resultar de gran significado si tenemos algo interesante que decir. 

viernes, 4 de abril de 2014

CALCULADORAS EN LA ESCUELA

Hace mucho tiempo que las calculadoras se han incorporado en la escuela primaria, convirtiéndose en el atajo para que los que no saben las tablas de multiplicar y los diversos algoritmos de las operaciones aritméticas básicas "consigan" resultados.

Lamentablemente el uso indiscriminado y mecánico de las calculadoras, sin poner el énfasis en lo conceptual no sólo deja a los alumnos fuera de la comprensión del cálculo elemental sino que a veces tampoco les permite obtener esos resultados exactos, ya que cualquier mínimo error conduce a absurdos que los chicos no logran diferenciar de lo que sería el posible resultado esperado.

En ese sentido, sería preferible saber aproximarse a los resultados y desarrollar un sentido del número mucho antes que incorporar las calculadoras, para lo que no hay otro camino que saber las tablas y los mecanismos de las operaciones. Y también es primordial dedicar tiempo suficiente  a la práctica ya que para que el cálculo se convierta en secundario en un problema, debe dejar de ser precisamente la principal dificultad, y estar lo suficientemente interiorizado.

En síntesis, tendríamos que abandonar los prejuicios respecto de las prácticas y tareas matemáticas.
Algo similar pero aun más complejo ocurre con los correctores ortográficos de los procesadores de textos, pero de eso hablaré en otros post.